“Día por día”

Soñé que Francisco rescataba el “prigilio” de los católicos dominicanos así: “Mi querido Nicolás: El Pontífice ha querido reconvenirte en ocasión de recientes diatribas diplomáticas tan inoportunas pues mañana martes iniciamos un año extraordinario de gracia y renovación espiritual dedicado a la Misericordia.

Juan XXIII al abrir el Concilio dijo: ‘En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad…’. Somos Esposa de Cristo.

Lejos de enclaustrarse, la Iglesia debe ser madre amable, benigna, paciente, misericordiosa y bondadosa con todos, católicos o no. Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad (Ex 34,6), me llama a rechazar la colonización ideológica o imposición de modelos anómalos, extraños a la identidad de cada pueblo.

Pero también, si alguien es gay y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? Recibe mi bendición apostólica y penétrate del Amor de Dios, Francisco”.

Todo esto, excepto el soñado boche, está dicho reiteradamente. Mi desastrada Iglesia merece disculpas…