“Día por día”
Aprendí una palabra nueva: “zafante”, dominicanismo silvestre. Equivale a “excepto tal cosa…”. Por ejemplo: zafante la opinión del cardenal, Wally es un hombre.
Quizás “zafante” evolucionó de “zafar” en su acepción de “librarse de una vaina”. Zafante pues mis columnas recientes, sobre la desafortunada sugestión de Wally de que sus críticos “devuelvan su visa” (¿mi visa? ¡ni loco!, jajajá), confieso católicamente que mayor indignación que por este improvisado diplomático sentí ante la increíble declaración del cardenal:
“A ese señor que se meta en su embajada y como esposa que es de un señor (Bob), que se ocupe de la casa, eso es lo que tiene que hacer él”. Periodistas menos complacientes habrían titulado: “¡Nicolás redime (o supera) a Wally!”. Hay terrible corrupción intelectual cuando una sociedad no debate ni propone sino que insulta y descalifica.
No corresponde al señor Brewster argüir políticamente sobre nuestras notorias deficiencias. Pero peor que la podredumbre dineraria denunciada, es la falta de auténtico cristianismo; la orfandad de buenos ejemplos; el déficit de caridad y sindéresis.
