“Día por día”
Reitero que causa vergüenza que el combate anti-corrupción del Gobierno se atribuya al interés de la embajada estadounidense.
Y que el embajador Brewster acierta al decir que hay demasiada corrupción e impunidad en nuestros negocios públicos y privados.
Pero ayer en la Cámara Americana dejó estupefacto hasta a pro-gringos muy entusiastas. Dijo: “algunos pocos políticos han estado criticando a la embajada y mi persona por estar demasiado involucrados en asuntos dominicanos”.
Iba bien, pero no son “pocos” ni sólo políticos.
El embajador cree que las inversiones americanas e íntimas relaciones entre nuestros países le dan derecho a opinar de todo.
Y sugirió a sus críticos “que vayan a la embajada y nos devuelvan la visa”. Esa pachotada demuestra la “platanización” definitiva de Wally (perdió el “don”).
¡“He’s one of us”, podríamos decir! Disenso respetuoso, diálogo constructivo, crítica y tolerancia son esenciales al sistema democrático que lo hizo embajador. ¿Para tener visa habrá que coincidir en todo lo que defiende este fresco? Ya sí nos jodimos… (¡Ay, mi visa!).
