“Día por día”
El sentimiento atortoja ante los horrendos atentados del viernes en París. Reconforta, primigenia y quizás incivilmente, leer que Francia no se apendejará y responderá vigorosamente la agresión terrorista.
Sin embargo, al pensar en las inocentes víctimas parisinas y sus familiares, no puedo olvidar que en el Levante diariamente mueren decenas o cientos de otros niños, mujeres y hombres por causa de conflictos políticos cuya solución se procura con tiros, bombas y guerras.
Y en las sociedades “occidentales”, como la francesa, tanta sangre árabe nunca indigna ni asquea ni provoca pasiones como las despertadas ahora.
Desde los albores de la civilización, los humanos hemos pretendido construir distintas culturas según conceptos como “nosotros” y “ellos” o “los demás”.
Ojalá pronto, sea con ayuda de Elohim, Cristo, Mahoma, Oshún o hasta Zeus o Zoroastro, o todos juntos o sin Ellos, la indignación o la inteligencia de la humanidad alcancen suficientemente para apreciar la paz. No la que imponen los más fuertes u osados, sino la que brota de los espíritus justos.
