“Día por día”

Me extrañó ver repetida el martes mi columna del lunes, pero lo siguiente lo explica todo, y como el pique me dura, valga insistir. Decía yo ayer a las 6:50 p. m: Llevo 49 minutos, casi una hora, en el breve tramo de la Mejía Ricart entre Churchill y La Baguette.

Son apenas dos y media cuadras cortas. Está por darme una sirimba. “Cojoooollo”, pienso, ¡cualquiera que sufra un infarto en medio del tapón no lo salvan ni con helicóptero! Y busco entretenerme…

¿Podré escribir mi columna en mi Blackberry? Déjame ver, a ver a ver, como dijo Balaguer (sin ver nada pero lo vio todo…).

¿Para qué o por qué tocan bocina si nadie avanza y la fila de carros parece llegar a la Lincoln? Algunos “añépidos” (sí, eso mismo, “añépidos”) se meten en contravía por calles perpendiculares y empeoran el tapón… ¿Habré llegado a mis 175 palabras? Así a pulso en BB no sé, pero hasta aquí llegué. ¡En el mismo jodido tapón!!!