“Día por día”
Para seguir con lo de ayer, otra curiosa palabra es “calié”, dominicanismo de origen incierto, vocablo para designar a un espía o delator. Se usó principalmente en la Era de Trujillo como mote despectivo de los agentes del temible Servicio de Inteligencia Militar (SIM) o del Servicio Secreto de la Policía.
“Calé” en francés es una forma coloquial de calificar alguna cosa o persona difícil o complicada y es posible que tras la ocupación haitiana haya degenerado en “calié”.
En 1834, un “monsieur Calié” fue profesor de Matemáticas y dibujo de los hermanos Duarte Diez. Decirle “calié” a quien lo fue es más que insultante, aunque más que baldón para algunos truculentos es un orgullo.
Pero lo más raro es que mientras lo lógico sería que cualquier “calié” que se precie de hacerlo bien debería pasar desapercibido, ¿qué le gusta más a uno que exhibir su pistolón e insinuar su rastrero oficio?
