Día por día
Es indiscutible que Haití padece una situación dificultosa o complicada, por lo que afirmar que está en crisis puede ser correcto. Pero la mayoría de las distintas acepciones de “crisis” implican algún cambio brusco, una mutación en el desarrollo de procesos físicos, históricos o espirituales, o la situación de un asunto cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
Y bien vista, la crisis haitiana es más bien un estado constante de involución de un territorio cuyos habitantes tienen en sus dirigentes a una mafia de explotadores sin el menor atisbo de capacidad o interés para resolver su cúmulo de ancestrales problemas.
Los dominicanos debemos dejar de insistir en encontrar interlocutores legítimos entre los políticos haitianos. Cada vez que cualquier tema bilateral cae en una mesa de negociaciones, no importa qué se decida o no, su efecto sobre la realidad es inconsecuente.
Es una locura seguir insistiendo en la equivocada creencia de que Haití posee autoridades con auténtica capacidad, interés o visión para comprometerse con soluciones. @JoseBaezGuerre3
