“Día por día”
¡Ah, mi Iglesia! Soy católico. Mal católico, lleno de dudas y quizás con fe menguante… Quizás por ello bajó a mi memoria como un rayo en tarde de tormenta el nombre del papa Pablo V al leer con azoro que la Conferencia Episcopal dominicana ha opinado que loma Miranda, la rica reserva minera en Bonao, no debe ser aprovechada.
Pablo V fue el obispo de Roma que en 1616 quiso obligar a Galileo a “entender” que su idea de que la Tierra orbita al Sol era “tonta y un absurdo filosófico y además una herejía formal pues explícitamente contradice a la Escritura”.
Que curas se metan a opinar de lo que ignoran, en vez de promover lo que saben, ha sido otra prueba más de la existencia de Espíritu Santo, porque ni disparateando logran acabar con la Iglesia. ¿Cómo decir “zapatero a tus zapatos” si quieren cambiar sandalias por botas (de minero)?
