“Día por día”

La política según algunos hipócritas con escrúpulos a-lo-María-Gargajo es una actividad deleznable. Quienes eso creen desdeñan las definiciones que regala el Diccionario: “arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados; actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos; ejercicio del ciudadano al intervenir en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”.

Ese desdén tiene buen fundamento pues entre nosotros hay, desde siempre, demasiada impunidad para los malos políticos y aquellos que sin serlo se cobijan bajo sus sombras.

Pero pocas actividades son tan útiles para descubrir el verdadero talante, por no decir carácter, de cierta gente. Hoy Leonel Fernández está descubriendo, como lo hizo antes Danilo Medina, quiénes son sus verdaderos amigos, en la medida en que puede existir amistad entre simples mortales y presidentes.

Asquearse por la política mientras en los negocios privados o la vida corriente se reproducen sus mismos “lisios” es uno de los peores vicios sociales dominicanos.

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