“Día por día”
Hay una flagrante incompatibilidad entre ser ministro del gobierno y al mismo tiempo aspirante a la candidatura presidencial.
Cada minuto y cada esfuerzo dedicado a la auto-promoción política y partidista, es tiempo y trabajo que debería dedicarse a la función pública que un decreto presidencial o alguna votación ha otorgado al “wannabe” presidencial (se dice “guanabí”, en inglés: “que quisiera ser…”).
Temo, Francisco Javier, Reinaldo y los demás, deberían renunciar para igualarse a Radhamés Segura y otros más agachaditos que quisieran la “ñoña” porque creen que el PLD ganará las elecciones con cualquier candidato que postule.
Es bueno que muchos aspiren pues mantiene en punto la maquinaria electoral partidista. Pero es mejor que los funcionarios se ocupen 100% de sus tareas en vez de andar politiqueando…
