“Día por día”
La estrategia del silencio supone que si algo no se menciona es como si no existiera. Es una curiosa manera que emplean políticos, periodistas, críticos y hasta personas sin incidencia o notoriedad pública, para descalificar a quienes plantean cualquier asunto que les moleste, incomode o no convenga.
Y de este modo el diálogo social pierde mucho, pues esta artimaña pone a la opinión pública a entretenerse con los temas que escoge un puñado de líderes de opinión que casi siempre tienen hacha que afilar o algún interés particular, no siempre transparentado.
Pese a depender del conocimiento de los medios, las redes sociales y la “comunicología”, esta matrera maña quizás posee raíces tan profundas como las creencias mágicas que otorgaban al verbo un poder creativo inmenso, como en la poesía.
De modo que cuando existe un silencio estruendoso o una conspiración de lo que Darío llamaba “envidia subterránea” quizás se trate realmente del mayor de los homenajes…
