“Día por día”
Un riesgo de pretender popularidad satisfaciendo a la gleba política es que disparates de imposible veracidad cobran espuria validez al salir de boca de quienes gozan de credibilidad no por sí mismos sino por su cargo.
Por ejemplo, en La Vega y Bonao hay religiosos que han repetido, asumiéndola como veraz, la falaz versión de voceros de la peor izquierda según la cual el incendio forestal de Loma Miranda fue causado ex profeso por la minera Falconbridge.
Defender la verdad a veces requiere de la clase de gónadas o integridad que no debería faltarles a quienes proclaman que ellos y Cristo son mayoría absoluta.
¿Cómo puede una autoridad eclesial repetir semejante infundio? Quizás sólo lo expliquen las ganas de ser simpático o popular a expensas de la honradez intelectual que debe adornar a los pastores espirituales.
A veces se entiende por qué hay países donde los religiosos sólo pueden hablar de religión y espiritualidad. ¡Ave María purísima!
