“Día por día”
La renovación del liderazgo pastoral de la Iglesia católica dominicana puede que tenga importantes repercusiones sociales y políticas.
Meriño fue encandilado por el oropel de la política y el áureo halago de la concupiscencia, evidenciado hasta en su túmulo mortuorio en la Catedral.
Desde entonces muchos obispos dominicanos han tratado de trasvasar la autoridad moral de sus mitras al campo político o gubernamental, no como Nouel que pasó impoluto sino como Meriño… Y las consecuencias han sido devastadoras pues nada corroe tanto las bases de una sociedad que asume los valores cristianos como el demérito de sus pastores.
Las generalizaciones siempre son peligrosas pero dentro de mi propia iglesia pocos ignoran a qué me refiero.
Quiera Dios que al completarse este ciclo de sustitución de obispos los católicos podamos sentirnos orgullosos porque estemos guiados por evangelizadores ocupados con asuntos espirituales y religiosos más que con la defensa de intereses particulares o la promoción de falsos modelos de idoneidad. Quiera Dios…
