“Día por día”

La calidad de una democracia depende de la salud institucional de sus instituciones y empresas. En las democracias más prósperas, los ciudadanos deciden con sus votos mucho más que cuáles candidatos políticos salen premiados.

Entre los dominicanos hay pocos casos de empresas con gobierno corporativo democrático. Excepciones notables son el mayor grupo financiero, paradigma de democratización accionaria; la cervecería propiedad familiar cuyo consejo directivo con miembros independientes fue previo a su reciente venta; y la más importante asociación de ahorros y créditos.

Los órganos de dirección profesionales e independientes contribuyen a mayor éxito, hacen viable más y mejor crédito, facilitan la sucesión o venta, agregan valor y mejoran la gestión; para ello nada mejor que la democratización de la propiedad de las empresas.

Esta verdad trasciende el ámbito de los negocios. ¿Por qué entonces será que los partidos políticos que más se ufanan de su “liderazgo empresarial” o apoyo del empresariado son los que lucen menos democráticos internamente?