“Día por día”

Coloquialmente, según el Diccionario, el asco quiere decir miedo. Pero a un macho como nuestro Cardenal el miedo no le luce.

Así que cuando él dice que algo lo asquea, seguramente se refiere a alguna “alteración del estómago causada por repugnancia a algo que incita a vómito” o la “impresión desagradable por algo que repugna”.

Y a decir verdad, que cualquier adulto incurra en pederastia, o sea el abuso sexual cometido contra menores de edad, da asco. ¡Bien por Su Eminencia Reverendísima! Pero la puerca tuerce el rabo cuando inmediatamente mezcla la homosexualidad con la pederastia.

Porque la inclinación o preferencia por el sexo entre hombres o entre mujeres en vez de uno con otra, como requiere la corrección de plomería según la Iglesia, es una cuestión íntima entre adultos que no requieren y quizás ni les importe qué piense un cura, aun sea un príncipe eclesial.

Además, la pederastia aparte de inmoral es ilegal, un delito, distinto a la homosexualidad.

¡Tremenda confusión arzobispal!