“Día por día”

¿Se parecen el amor y la política? “Amantes sunt amentes” decían los latinos (los enamorados pierden la cabeza o están locos); también que “radix malorum est cupiditas” (el deseo es la raíz de todos los males). Ambos refranes de antes de Cristo pueden aplicarse tanto a las artes venusinas como a los torneos políticos.

Pensaba sobre esto al ver cómo casi todos los analistas políticos, que ya ni se mortifican por esconder el hacha que afila cada cual, atribuyen a la contradicción de interés entre los Presidentes Medina y Fernández una categoría de cataclismo.

Como cuando “Horacio o que entre el mar…”, las rivalidades perredeistas del último medio siglo o la inveterada costumbre de Balaguer de aplastar a pretendidos sucesores.

Sin embargo, entre ambos líderes peledeístas hay algo único en nuestra política: pese a su rivalidad, han demostrado preferir apoyarse uno a otro antes de arriesgar perder el poder. ¡Tanta inteligencia trae locos a sus contrarios!