“Día por día”
El 40 aniversario del vil asesinato de Orlando Martínez, que se cumple mañana martes 17, me recuerda la pregunta de un lector hace meses.
Ante al salvajismo incalificable, “¿podemos los demócratas, amantes de nuestras libertades, declararlo símbolo de la libertad de expresión o del periodismo independiente?”.
Repito: Orlando (1944-1975) se involucró en política tras llegar a Ciudad Trujillo desde su natal Matas de Farfán en 1957 hecho bachiller. Dejó inconclusos estudios de periodismo y sociología en la UASD. De 1966 a 1969, casado sinhijos, estuvo en Budapest, delegado ante la Federación Mundial de Juventudes, patrocinada por el Partido Comunista soviético.
Había ingresado secretamente al PCD y era dirigente encubierto. Al regresar al país, sin revelar al público ni sus empleadores su afiliación política y partidista, inició su ejercicio como periodista.
Es símbolo o ejemplo del compromiso social pero jamás del mejor periodismo, aunque fuera estupendo columnista. Pocas veces un mártir político –de apenas 31 añitos- ha tenido tantos excelentes amigos velando su memoria…
leídas
