“Día por día”
El proceso iniciado contra el senador Félix Bautista revela que las autoridades dominicanas poseen una formidable capacidad para investigar por vía de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) cómo y por dónde se mueve el dinero cuyo origen o destino puede que interese al Poder Judicial.
Ningún dominicano sensato, a mi juicio, debería oponerse a que la justicia dilucide las denuncias de corrupción administrativa, hasta aquellas que pudieran iniciarse sólo por el índice acusador del rumor público.
Más aún, un grupo de leales amigos del ex presidente Fernández estima que este no debería mover ni un dedo en defensa de allegados suyos que pudieran ser llamados a rendir cuentas de su reciente cambio de fortuna.
De los eventos de estos días a mí lo que más me ha gustado es saber que en nuestro país puede que algún día –y más pronto que tarde- se cumpla aquello que decía Benjamín Franklin: “lo único seguro es la muerte y los impuestos”…
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