“Día por día”
Una multinacional que padecía mala fama hasta que aplicó la “inteligencia emocional empresarial”, o sea buenas prácticas de relaciones públicas, enfrentó en los años ’70 muchísimos escollos cuando quiso invertir en la banca local.
Pisaría sensibles callos. Recordé esto al ver cómo hay una campaña mediática para dificultar o impedir que la mayor empresa minera del país, Pueblo Viejo Barrick, instale una planta para producir un insumo importante: explosivos.
De algún sitio salen actualmente los que usa y, con la imbatible lógica de Poirot sólo habría que “chercher la femme”, para saber quién quiere evitar que le coman sus caramelos, no sólo metafóricamente.
Defender legítimamente el propio interés es muy lícito y cualquiera en similar disyuntiva no querría perder un cliente como Barrick porque vaya a producir aquello que le vende. Pero de ahí a aterrorizar al público con falsedades hay un gran trecho…
Este es el tipo de situación que requiere finura extrema de parte de las autoridades, cuyo mejor recurso debe ser aplicar sanamente la ley.
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