“Día por día”

Mudar por decreto la fecha de la fiesta de la Epifanía, o de los Reyes Magos, me ha parecido innecesario. Una epifanía es una manifestación divina, como los anuncios de Juan el Bautista de que vendría Cristo.

Pero la epifanía más celebrada por los cristianos, aún más antiguamente que la Navidad, es la visita al niño Jesús de Gaspar, Melchor y Baltasar, llevándole de regalo incienso, mirra y oro como símbolos respectivos de un aroma exclusivamente para la divinidad, una resina gomosa usada como bálsamo para los muertos y el metal precioso digno de reyes.

Los nombres y número de los visitantes son un invento eclesiástico y ahora en vez de reyes se les llama “sabios de Oriente”.

Pero su adoración del Niño Dios es una fiesta religiosa, como el Viernes Santo. Por tanto creo que esta celebración debería seguir siendo los días 6 de enero. ¿O se puede obligar a los reyes a “poner” por decreto?