“Día por día”

Me sorprendió que en víspera de Nochebuena circulara cibernéticamente un artículo mío de hace un año titulado “Dejen quietos a los que no beben…”.

Muchos amigos me felicitaban y no sabía por qué, pues francamente no recordaba esa columna; ¡a veces no recuerdo ni siquiera la de ayer! Pero realmente estimo necesario que se fomente el respeto a quienes opten por celebrar sin beber alcohol.

Casi todos quienes deciden no beber encuentran que admitirlo causa más vainas que mentir diciendo que están bajo equis tratamiento medico o que se harán análisis de laboratorio.

Tanto fuñen y fuñen los bebedores que dificultan el armonioso compartir en un mismo ambiente a tomadores y aquellos que prefieren un jugo, un refresco, una soda o agua…

¿Y si fuera al revés? ¿Y si a uno le diera con enchinchar e incordiar a los bebedores? Que haya paz y respeto en el reino. Repito: dejen quietos a los que no beben…