“Día por día”
Un sacerdote, coordinador de la Pastoral Juvenil, opinó que la presencia aquí del embajador Brewster con su esposo es un “mal ejemplo” para la familia dominicana.
Es una pena que en vez de debatir seriamente lo de las uniones civiles homosexuales, delicado tema que sin embargo acompaña a la humanidad desde antes de Cristo, el padre Luis Rosario haya trivializado el asunto al mezclarlo con la prostitución y lo que calificó como “mercado sexual” que opera en Santo Domingo.
La Iglesia dominicana, quizás más experta en religiosidad que en espiritualidad y seguramente más reacia al avance social que quienes anatematizaron a Galileo, pifia al criticar al embajador sólo por honestamente vivir su realidad.
¿Qué del antiguo nuncio pederasta, otro exfrancés que aterrorizaba la “Zona” y tantos otros reales “malos ejemplos”? La honestidad e integridad son valores que deberíamos reforzar y no condenar. Para dar buenos ejemplos…
