“Día por día”

Toda la sociedad dominicana ha sido pródiga (cuarta acepción) en elogios de las virtudes humanas y cívicas de don Poppy. Al recordarlo mi mente registra un detalle quizás trivial. Se trata de sus visitas a casa de un anciano sacerdote treinta años mayor que él quien fuera contertulio y gran amigo suyo, mi tío-abuelo Pin Báez.

Pin falleció a mediados de los años 70, décadas después de sus años como tercio de don Poppy. Pero este honraba esa amistad dedicando a Pin cariño y atenciones personales en su casa próxima al Arzobispado, donde no sólo rememoraban tiempos pasados, sino que comentaban temas actuales.

Fue en una de esas ocasiones, siendo yo un niño de visita donde Pin, que conversé por primera vez con el recientemente fallecido gran dominicano.

Por distintas y buenas razones luego seguí relacionado con don Poppy y varias veces él mismo se ocupó de recordarme su cariño por Pin. Seguramente comparten en el Cielo.