“Día por día”
Colgando, ciertas frutas parecen del reino animal.
No hablo de naranjas ni chinolas… Pudiéramos obviar nombres, país y circunstancia, aunque sabemos de quiénes se trata, que fue aquí y lo demás.
La cuestión es cómo los habituales sospechosos pretenden erigir en héroe o casi-mártir de la libertad de expresión a una pobre señora que pasó un susto al meterse sin invitación dentro de una multitud de activistas políticos fanáticos de un ex presidente que a ella no sólo no le simpatiza, sino que fue a ese lugar -¡oh Dios!- a manifestarlo.
Y ahora resulta que aquellos a quienes ella fue a provocar son unos “lúmpenes”, “tigres”, “paleros al servicio de una cuadrilla indolente de políticos ladrones”.
Hay que ver quién permitiría a su mamá, hermana o hija cometer tal colosal imprudencia; hay que ver qué limones tienen quienes pretenden elogiar ese vano gesto, cuyo único posible propósito era precisamente esta locura: trocar en virtud cívica una temeridad inexcusable.
leídas
