“Día por día”

Quizás lo más terrible de la política son los pleitos entre dos a quienes uno aprecia pero debe tomar partido. He descubierto una sencilla manera para resolver situaciones como esta.

Se trata de “la prueba del almuerzo” y es bastante sencilla. Si hay un conflicto y debo escoger o decidir quién tiene razón o merece más mi consideración y respeto, me pregunto:

“¿A cuál de los dos sentaría con mi mamá, o con mi esposa e hijos, a compartir la mesa en mi casa?”. Parece una estupidez, porque a veces algún amigo íntimo o familiar siempre será nuestro favorito aunque el otro tenga razón.

Pero en sentido general, cada vez que aplico esta simple fórmula resulta que con quien más a gusto me sentiría almorzando o cenando en el hogar con mis seres más queridos, es quien más razón tiene en su conflicto con el otro.

O al menos compartimos más valores…