“Día por día”

En su columna semanal “Apuntes de infraestructura”, el ingeniero Pedro Delgado Malagón analizó el sábado cómo sería más justo que los cinco países más involucrados en asistir a Haití “tomen bajo su responsabilidad los costos de mitigar la orfandad material (también inmaterial) del pueblo de Toussaint L’Ouverture”.

Si los Estados Unidos, Francia, Canadá, Venezuela y nosotros, en base a población, economía, extensión territorial y otros parámetros respectivos, fuéramos a repartir esa carga equitativamente, ¿cómo quedaría cada uno de estos cinco amigos de Haití? La conclusión es una vergonzante demostración de cuán lejos de sus prédicas están esas cuatro potencias y cuán orgullosos debemos estar los dominicanos por cuanto hacemos por Haití y los haitianos.

Quien se lleve de la campaña anti-dominicana desvergonzadamente promovida por malos y desagradecidos haitianos creería lo contrario. Pero como diría un matemático: QED, nadie ayuda más a Haití, nadie, que los dominicanos. Quien lo niegue miente.