“Día por día”
Hay una enorme diferencia entre los gobiernos de los presidentes Fernández y Medina: el tiempo. A dos años de su inicio y con una popularidad estratosférica, nadie ha oído que a sutano o mengano se les señale como el Félix o el Víctor de esta administración ni tampoco hay en el horizonte nuevos Tucanos. Afortunadamente, el presidente Medina carece de “fulanos propios”.
Esta forma de racionalizar lleva al equívoco de creer que cualquier culpa que eventualmente pueda probarse judicialmente a cargo de algún ex funcionario, sería una condena al expresidente Fernández.
Este error quizás es alimentado por su empeño por practicar una lealtad de arriba hacia abajo con una tozudez digna de mejor propósito.
Estos enredos, cuya complicación estimulan enemigos de ambos presidentes, poseen el potencial de aumentar en vez de disminuir la popularidad del gobierno y las posibilidades electorales del PLD. Desde Maquiavelo, Mazarino, Talleyrand y Bismarck hasta Carville, las fórmulas son las mismas: el lastre se suelta…
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