“Día por día”

La Mancomunidad de Bahamas, parte del Reino Unido cuyo jefe de Estado es la reina Isabel II, aunque es independiente desde 1973, acaba de pegar el grito al cielo en las Naciones Unidas.

La causa del lamento es su minoría étnica de casi 90,000 haitianos, casi todos inmigrantes ilegales. Su canciller dijo que esos haitianos constituyen una “receta para una guerra civil” si no son controlados y que regularlos es “central para nuestra supervivencia como país”. Nadie acusará a las Bahamas de racistas, pues son negros el 90% de sus habitantes, cuyo total no suma medio millón.

Su PIB nominal en 2012 fue más de ocho mil millones de dólares; el ingreso per cápita es casi US$23,000 anuales.

Ello significa alrededor de cuatro veces el ingreso dominicano. Si un país tan privilegiado como las Bahamas manifiesta tan claramente lo que para ellos representa su “peligro haitiano”, ¿qué será de nosotros?