“Día por día”

El duende de los talleres de periódicos existe. No me cabe duda. Hay innumerables ejemplos, como una palabra, “nada”, que infectó mi columna de ayer. “Nada” es nada, dirán algunos, recordando que “ná es ná”….

Pero no es “ná”; es peligroso. Décadas atrás el referido duende ejercía sus travesuras comiéndose originales que luego nunca aparecían; ahora al menos deja un rastro cibernético… Pero nada le importa.

Este trastornador espíritu burlón hace de las suyas siempre y a veces hasta actúa con un estruendoso sentido de justicia poética.

¿Lo dudan? En el 2002, la repetición de una columna mía por un monaguillo impenitente me llevó al banquillo de un tribunal.

Y precisamente ayer que hablaba del récord Guinness de fotos auto-publicadas por editores de diarios, ¡ah caray!, el duende me volvió a pellizcar, recordándome que hábito no es sotana y que es Dios quien dispone. ¡Aunque se auxilie con duendes!