“Día por día”

Hace semanas al jardinero de casa casi lo matan dos asaltantes para robarle un teléfono; lo apuñalaron y dejaron por muerto. Fue en La Ciénaga. Se salvó milagrosamente. Otra empleada pasó un susto similar pero afortunadamente los pillos huyeron sin dañarla.

La ola de violencia delincuencial está arropándonos y nos quedamos como idiotas. A la Policía le han matado en un año 80 agentes y todavía hay quienes pretenden que no se defiendan a tiros cuando son atacados.

El imperio de la ley, para que los derechos humanos y cívicos sean efectivos, requiere como fundamento orden y respeto.

El país está harto de seminarios y talleres sobre cómo combatir la delincuencia; las declaraciones de los responsables llenan los archivos de periódicos y la cosa empeora. Muchos dicen que la propia Policía hiede a podrido pero creo que sólo refleja la realidad social. ¿Cuándo veremos alguna ONG reclamando respeto a las vidas de los policías?