¿Cuánto ha avanzado la educación dominicana despúes de una década del 4% del PIB? 

Estudiantes de secundaria de un centro educativo del territorio nacional.
Estudiantes de secundaria de un centro educativo del territorio nacional.

SANTO DOMINGO.– Más de una década después de que República Dominicana comenzara a destinar el 4% del Producto Interno Bruto a la educación preuniversitaria, el balance muestra una realidad con luces y sombras.

El país ha aumentado de manera significativa los recursos destinados al sistema educativo, reducido el analfabetismo, ampliado la cobertura y fortalecido servicios como la alimentación escolar y la infraestructura, pero los resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales evidencian que una parte importante de los estudiantes todavía no alcanza las competencias esperadas en lectura, matemáticas y ciencias.

El 4% comenzó a aplicarse en 2013, luego de una intensa movilización social que reclamaba el cumplimiento de la Ley General de Educación. Desde entonces, el presupuesto educativo experimentó un crecimiento sostenido y permitió ampliar la capacidad del sistema.

El Ministerio de Hacienda mantiene estadísticas específicas sobre la ejecución del gasto educativo y sus fuentes de financiamiento. En 2024, el presupuesto del Ministerio de Educación ascendió a RD$297,041.5 millones, equivalente al 4% del PIB.

El dinero se ha utilizado para cubrir una estructura amplia de gastos: remuneraciones del personal docente y administrativo, alimentación escolar, construcción y mantenimiento de centros, servicios básicos, formación docente, tecnología y programas pedagógicos.

Un análisis publicado por El Día sobre el destino de los recursos del 4% señala que, entre 2013 y 2023, los presupuestos asignados al Ministerio de Educación acumularon alrededor de RD$1.688 billones. La mayor parte de esos recursos estuvo relacionada con el funcionamiento del sistema y las remuneraciones, mientras otras partidas se dirigieron a alimentación escolar, infraestructura, formación docente y apoyo pedagógico.

La alimentación escolar constituye uno de los ejemplos más visibles del aumento del gasto. Según el análisis de El Día, esta partida pasó de unos RD$5,042 millones en 2013 a RD$25,292 millones en 2022.

Menos analfabetismo y mayor acceso

El balance tampoco puede reducirse a las deficiencias académicas.

Uno de los avances más claros está en la alfabetización. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística, en 2024 el 5.6% de las personas de 15 años o más era analfabeta. La cifra representa una reducción importante respecto de los niveles registrados al inicio de la aplicación del 4%.

Sin embargo, el promedio nacional oculta una brecha territorial significativa. Mientras el analfabetismo alcanzó 4.6% en las zonas urbanas, llegó a 10.8% en las zonas rurales.

Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el indicador fue considerablemente menor: 1.6% en 2024. En las ciudades fue de 1.2%, mientras que en las zonas rurales alcanzó 3.3%.

Estos datos muestran que el sistema ha conseguido avances importantes en el acceso a las habilidades básicas de lectoescritura, aunque todavía existen sectores de la población con mayores dificultades para beneficiarse de esas mejoras.

El desafío: cuánto aprenden los estudiantes

La discusión cambia cuando se pasa de medir cuántos estudiantes están en las aulas a medir qué competencias han adquirido.

Los resultados de la Evaluación Diagnóstica Nacional de Tercer Grado de Primaria de 2023, realizada por el Ministerio de Educación, ofrecen una fotografía preocupante de los primeros años de escolaridad.

De los estudiantes evaluados, 51.1% se ubicó en el nivel elemental de Lengua Española, mientras 31.2% alcanzó el nivel aceptable y solamente 17.7% llegó al nivel satisfactorio.

En Matemática, 48.8% quedó en el nivel elemental, 27.5% en el aceptable y 23.7% alcanzó el nivel satisfactorio.

La evaluación fue aplicada a más de 180,000 estudiantes en 7,105 centros educativos. Sus resultados fueron utilizados por el propio MINERD para identificar las áreas donde existen mayores necesidades de apoyo pedagógico.

La situación adquiere mayor importancia al observar la evolución. En 2017, el porcentaje de estudiantes de tercer grado que alcanzó el nivel satisfactorio en Lengua Española era de aproximadamente 12%. En 2023 subió a 17.7%. En Matemática, sin embargo, pasó de alrededor de 27% a 23.7%.

Es decir, hubo una mejora en Lengua Española, pero Matemática retrocedió en el porcentaje de estudiantes que alcanzaron el nivel satisfactorio.

El análisis del Informe Anual de la Iniciativa Dominicana para una Educación de Calidad (IDEC), basado en los datos del MINERD, también encontró brechas importantes según el sector educativo y el nivel socioeconómico.

En 2023, los estudiantes de centros privados obtuvieron puntajes promedio superiores a los de centros públicos, mientras que los alumnos pertenecientes a hogares de mayores ingresos también registraron mejores resultados.

Lo que muestran las Pruebas Nacionales

Las Pruebas Nacionales ofrecen otra perspectiva porque evalúan a estudiantes que están concluyendo determinados niveles y, en secundaria, forman parte del proceso de certificación.

En la primera convocatoria de las Pruebas Nacionales de 2025, fueron convocados 114,790 estudiantes y asistieron 111,067. El 75.4% resultó promovido.

Pero promoción y aprendizaje no son exactamente lo mismo.

La calificación final para la promoción combina en un 70% el promedio obtenido en el centro educativo y en un 30% el resultado de la prueba nacional. Por eso, un estudiante puede alcanzar la promoción sin necesariamente obtener un desempeño alto en la evaluación estandarizada.

Los resultados de 2025 muestran que los promedios nacionales de las pruebas fueron de 57.34 puntos en Lengua Española, 57.47 en Matemática, 57.04 en Ciencias Sociales y 56.04 en Ciencias de la Naturaleza, en una escala de 100 puntos.

El dato fue analizado por El Día, que reportó que, pese a que alrededor de tres cuartas partes de los estudiantes fueron promovidos, solo 22% alcanzó un nivel de desempeño satisfactorio en el Índice de Desempeño Global presentado por el Centro de Investigación en Educación y Desarrollo Humano de la PUCMM.

El mismo análisis señaló que 34% se encontraba en el nivel crítico.

La diferencia entre promoción y desempeño es uno de los puntos centrales del debate educativo: aprobar el año escolar no necesariamente equivale a dominar las competencias que el currículo establece.

PISA confirma la magnitud del desafío

Los resultados internacionales permiten comparar el desempeño dominicano con el de otros sistemas educativos.

En PISA 2022, la evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), República Dominicana obtuvo 351 puntos en Lectura, 339 en Matemáticas y 360 en Ciencias.

Los resultados fueron mejores que los registrados por el país en 2018 en las tres áreas, un elemento que el Gobierno ha utilizado para destacar avances del sistema. Sin embargo, el nivel absoluto continúa siendo bajo frente al promedio de la OCDE.

En lectura, alrededor de tres de cada cuatro estudiantes dominicanos de 15 años no alcanzaron el nivel 2, considerado el nivel básico de competencia. En Matemática, solamente alrededor del 8% alcanzó el nivel 2 o superior.

El resultado significa que una gran proporción de adolescentes llega a los 15 años con dificultades para utilizar sus conocimientos en situaciones que requieren interpretar información, resolver problemas y aplicar lo aprendido.

La OCDE no evalúa solamente la memorización de contenidos, sino la capacidad de utilizar conocimientos y habilidades en situaciones de la vida real.

Una brecha que empieza desde primaria

Los resultados nacionales y los internacionales no deben analizarse por separado.

La evaluación de tercer grado de primaria de 2023 muestra que solo 17.7% de los estudiantes alcanzó el nivel satisfactorio en Lengua Española y 23.7% en Matemática.

Años después, PISA encuentra que una proporción muy elevada de adolescentes todavía no alcanza las competencias básicas en lectura y matemáticas.

El problema, por tanto, no aparece únicamente al final de la secundaria. Los datos sugieren que una parte importante de las dificultades se origina desde los primeros años de escolaridad y luego se acumula a medida que aumenta la complejidad de los contenidos.

El propio Ministerio de Educación ha reconocido la importancia de intervenir tempranamente y ha desarrollado programas de alfabetización y reforzamiento de competencias fundamentales.

El 4% sí produjo cambios, pero la inversión no puede medirse solo en dinero

Después de más de diez años, sería incorrecto afirmar que el 4% no ha producido resultados.

El país ha reducido el analfabetismo, aumentado los años de escolaridad, ampliado la cobertura, fortalecido la alimentación escolar y realizado inversiones importantes en infraestructura y recursos humanos.

También ha mejorado su capacidad para medir el aprendizaje. Hoy existen evaluaciones diagnósticas nacionales, Pruebas Nacionales y participación en estudios internacionales como PISA y ERCE, lo que permite identificar con mayor precisión dónde están las dificultades.

Pero disponer de más recursos y evaluar mejor no garantiza por sí solo mejores resultados.

Las cifras muestran que todavía existe una distancia considerable entre el tamaño de la inversión educativa y el nivel de competencias que alcanza una parte importante de los estudiantes.

El Consejo Económico y Social, al dar seguimiento al Pacto Nacional para la Reforma Educativa, ha considerado bajos los niveles de cumplimiento de varios indicadores relacionados con el aprendizaje.

Para 2030 se estableció como referencia que 50% de los estudiantes alcanzara un nivel satisfactorio en determinados indicadores de evaluación diagnóstica; los resultados disponibles muestran porcentajes muy inferiores a esa meta.

El reto de la próxima década

El debate sobre el 4% ha cambiado.

En 2013, la principal discusión era conseguir que el Estado destinara los recursos establecidos por ley. Más de una década después, la discusión inevitablemente pasa a otra pregunta: ¿qué tan bien se están utilizando esos recursos?

La evidencia disponible permite sostener dos afirmaciones al mismo tiempo.

La primera es que el 4% ha permitido ampliar y fortalecer el sistema educativo dominicano. La reducción del analfabetismo, la expansión de servicios y el aumento de la escolaridad son avances que no deben ignorarse.

La segunda es que los resultados de aprendizaje siguen siendo insuficientes. Las evaluaciones diagnósticas nacionales, las Pruebas Nacionales y PISA coinciden en señalar dificultades importantes, particularmente en Lengua Española y Matemática.

La tarea pendiente, por tanto, no parece ser únicamente gastar más, sino conseguir que una proporción mucho mayor del gasto educativo termine reflejándose en lo que ocurre dentro del aula.

Después de una década de inversión equivalente al 4% del PIB, el indicador decisivo para la próxima etapa tendrá que ser menos cuánto se presupuesta y más cuántos estudiantes dominan realmente las competencias que necesitan para continuar aprendiendo, incorporarse al mercado laboral y desenvolverse en una sociedad cada vez más exigente.

El 4% cambió el tamaño de la inversión educativa. El desafío ahora es demostrar que también puede cambiar, de manera sostenida, la calidad de los aprendizajes.

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4 % educación

Sobre el autor

Katherine Espino

Katherine Nicole Espino Cuevas. Periodista, locutora profesional y CMM. Máster en Comunicación Política Avanzada por Next Educación (Madrid). Amante de la escritura bien hecha, las historias con sentido humano y las causas sociales. Creo en la comunicación con propósito, en los valores y en la fe que transforma.