Después de la desgracia
Luego de que ocurren las desgracias, en algunos casos nos damos cuenta de que la víctima acudió en busca de protección y sale a la luz que hubo señales ignoradas, porque el sistema falló.
Muchas mujeres acuden a la justicia, ponen órdenes de alejamiento contra parejas o exparejas, pero no reciben la vigilancia que amerita la denuncia. Hay casos en los que familiares habían advertido el peligro; mujeres con miedo a denunciar porque sienten que no pasa nada, y porque a veces, la denuncia se convierte en una condena de muerte.
Esa es parte de la triste realidad que ha tocado vivir a muchas familias dominicanas por causa de la violencia de género, un problema del que todos hablamos, incluyendo quienes tienen que dar respuestas y no lo hacen.
Para la sociedad común, no es sorprendente acudir en busca de ayuda ante las autoridades por algún conflicto y salir con las manos vacías porque no se prestó la debida atención. Ocurre en los destacamentos policiales, donde la primera respuesta suele ser que la denuncia no corresponde a ese lugar, y desde ahí comienza la desgracia de la víctima, porque la ponen a dar vueltas por todas partes hasta que termina desistiendo del caso.
Si es hacia una fiscalía, ocurre igual. Una persona que vive en Villa Mella tiene que desplazarse hacia Santo Domingo Este; la ponen a dar varios viajes lejanos, incómodos y costosos. ¿Y qué ocurre? Muchas veces el sistema la obliga a abandonar el proceso.
El informe “Radiografía de la violencia de género, intrafamiliar y sexual”, publicado por el Ministerio Público, recoge las denuncias de este tipo entre 2015 y 2025, período en el que se registraron 842,288 denuncias.
Desglosadas por año, en 2015 se hicieron 72,657 denuncias; en 2016, 72,242; en 2017, 73,051. Los años 2018 y 2019 fueron los de mayor cantidad de denuncias, con 92,048 y 94,708, respectivamente. En 2020, primer año de la pandemia, se registró la menor cantidad, con 56,603, pero volvieron a subir en 2021 y 2022, con 87,202 y 87,896, respectivamente. En 2023 se hicieron 76,431 denuncias; en 2024, 71,912; y en 2025 se registraron 57,538, para un promedio de 76,572 denuncias por año.
Estas estadísticas demuestran que las denuncias sí se hacen, y evidencian que el problema no radica ahí, sino en la falta de respuesta. Cuando el sistema le da la espalda ala víctima, las consecuencias pueden ser irreparables.
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