- Publicidad -

Deshumanización vergonzosa en el Vélez Santana

La problemática de la deshumanización en los servicios de salud se ha convertido en un tema tan recurrente que se va convirtiendo en una cuestión que da la apariencia de anomia social, a pesar de que resulta impropia de un Estado social y democrático de derecho, fundamentado en la dignidad de las personas, como dice la Constitución, que es República Dominicana.

Esta deshumanización se expresa en perjuicio de los pacientes en dejadez, carencia de empatía y calidez del personal sanitario, además de exclusión por condiciones económicas o razas.

A estos factores se asocian otros, entre los que resaltan las largas esperas, la ineficacia en la comunicación y el desgaste del personal. Esto contribuye a que sean tratados de la misma manera que objetos y no de sujetos que requieren de una atención individualizada.

La magnitud del problema no se percibe en su justa dimensión hasta que no le toca de cerca a alguien, como se trató mi caso con un familiar al que se le negó una atención de emergencia médica en el hospital Marcelino Vélez Santana. Eran las 11:30 de la noche del pasado jueves 5 cuando recibí una llamada telefónica de un sobrino quien, lleno de pánico, narró que tenía sentado en una silla ese hospital a su padre, Félix Santiago Castro García, mi hermano; y que temía perdiera la vida, a causa de una afección de origen cardiovascular.

Junto a dos hermanos, imploraron al “médico” de emergencia, no sé si de nómina o un residente; por la atención del paciente, de 70 años.

Esperaron más de una hora, tiempo en que sólo escucharon del “médico” que lo llevaran a otro centro de salud en virtud de que carecían de espacio. Pero lo verdaderamente indignante y reprochable consistió en que ni siquiera tuvo la compasión de tomarle la presión arterial a un ser humano que luchaba por su vida.

Desesperados, los familiares tomaron la decisión de salir sin rumbo en procura de otro centro asistencial. En plena movilidad alguien le sugirió el Fracisco Moscoso Puello, donde lo ingresaron inmediatamente en la madrugada del viernes 6 de febrero.

Una tomografía diagnosticó que el paciente llegó con un hematoma en la región occipital derecha, consistente en acumulación de sangre, condición que puede ser mortal si no requiere atención médica urgente.

En contraste a lo sucedido en el Marcelino Vélez Santana, el personal del Moscoso Puello actuó de manera humanizada, respetando juramento hipocrático, consciente de que los pacientes no son clientes ni los hospitales en negocios.

De esto soy testigo de excepción, porque estuve visitando los nueves días en que estuvo ingresado Félix Santiago Castro García. Hay que tomar en cuenta que, para el paciente, la deshumanización significa soledad y pérdida de confianza. En vez de sentirse escuchado, se percibe como un número en una lista o un trámite administrativo.

Muchos actores deben colaborar para frenar este mal de la deshumanización de los servicios sanitarios, entre ellos el Ministerio de Salud en su rol rector; el Servicio Nacional de Salud (SNS), al Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), las clínicas privadas, los patronatos de salud, las ONG de salud, el Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (Conape), el Programa de Medicamentos Esenciales (Promese), el Servicio 9-1-1, y la Dirección de Servicios de Atención a Emergencias Extrahospitalaria.

Lo menos que deben hacer las autoridades del hospital Marcelino Vélez Santana es investigar y sancionar a este “médico” actuante esa noche; para revertir un acto deleznable de deshumanización que cae en la categoría de vergonzoso.

Etiquetas

Periodista, catedrático universitario.

Artículos Relacionados