Desarrollo y tiempo
Una de las claves de mayor trascendencia en la búsqueda del máximo grado de desarrollo de un atleta en ciernes, es analizar objetivamente sus reales condiciones, para explotar al máximo los puntos que lo coloquen, en el menor tiempo posible, en un protagonista de primer orden en el área en que se desenvuelve.
En innúmeras oportunidades muchos que se definen “expertos”, situación muy común en todos los sectores de la vida, pierden tiempo en supuestos “estudios” en busca de descubrir todas las herramientas a explotar en un individuo.
No siempre esa metodología arroja los mejores resultados, porque se exponen a que el individuo en la búsqueda de lograr su desarrollo integral, ponga en peligro otros aspectos para los que ya está apto y en plenitud de poner en práctica.
Eso tiene mucho parecido al seguimiento que se le aplica a un paciente que es tratado de varias dolencias por un grupo de especialistas, en donde cada uno receta los medicamentos que cree más convenientes, pero se produce un choque entre unos y otros, por lo que el resultado final es el agravamiento de una de esas enfermedades.
Por lo tanto, siempre hay que atacar los puntos débiles en cualquier aspecto, y priorizar aquellos que están en capacidad de dar resultados rápidos y precisos, sin ningún temor al fracaso.
Todos en algún momento hemos experimentado decepciones y frustraciones, que marcan para toda la vida, por el simple hecho de haber ignorado los elementos adecuados que tenemos para salir por la puerta ancha con el triunfo en las manos.
No hacer uso de esas fortalezas conlleva a la desintegración moral, espiritual y también económica del individuo que no utiliza sus mejores recursos para salir adelante.
En el ámbito deportivo dominicano hay ejemplos al por mayor y al detalle de individuos que con todo el talento del mundo no lo han sabido capitalizar, en muchos casos por falta o por una pésima asesoría.
