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Dermaplaning: la moda estética viral que preocupa a los dermatólogos

  • Especialistas advierten que esta técnica elimina la barrera natural de la piel y puede provocar heridas, infecciones y cicatrices, sin respaldo científico ni aval médico

El dermaplaning, la tendencia viral en redes sociales como TikTok, carece de respaldo médico y científico según especialistas en dermatología (
El dermaplaning, la tendencia viral en redes sociales como TikTok, carece de respaldo médico y científico según especialistas en dermatología.

En los últimos meses, el llamado dermaplaning se ha convertido en una de las tendencias estéticas más populares en redes sociales como TikTok. Miles de vídeos muestran cómo una cuchilla recorre el rostro para eliminar vello y células muertas, prometiendo una piel más suave, uniforme y luminosa en cuestión de minutos.

La viralización ha sido tal que el hashtag acumula cientos de millones de visualizaciones y cada vez son más las personas que se animan a practicarlo en casa, sin supervisión profesional.

Sin embargo, detrás de su éxito digital, el dermaplaning despierta una creciente preocupación entre los especialistas en dermatología. La doctora Natividad Cano, dermatóloga del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica de la AEDV y directora del Instituto Natividad Cano, alerta de que esta técnica carece de respaldo médico y científico.

“No lo han puesto de moda ni dermatólogos ni médicos estéticos”, subraya Cano, quien insiste en que no existen estudios que avalen su seguridad o eficacia. Según explica, el atractivo de los resultados inmediatos y la aparente sencillez del procedimiento han favorecido su expansión, pese a que la información difundida en redes sociales rara vez se apoya en evidencia clínica.

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La especialista recuerda que la piel del rostro cumple una función protectora fundamental. Al estar constantemente expuesta, cuenta con un manto hidrolipídico —una película compuesta por sebo y sudor— que actúa como barrera frente a bacterias, contaminantes y agresiones externas. El uso de cuchillas sobre la superficie cutánea elimina esta protección natural, dejando la piel desprotegida y más vulnerable.

La cara es una zona del cuerpo que está expuesta siempre.

“Al rasurar la piel de la cara se elimina esa barrera y la piel queda expuesta”, explica Cano. Además, el paso de la cuchilla puede provocar microlesiones que facilitan la entrada de microorganismos y aumentan el riesgo de complicaciones.

Los riesgos asociados al dermaplaning van mucho más allá de un simple enrojecimiento pasajero. Aunque la suavidad y el aspecto uniforme se perciben de forma inmediata, los efectos adversos pueden aparecer en pocos días. Entre ellos se encuentran heridas, hiperpigmentación postinflamatoria, infecciones y cicatrices, algunas de ellas permanentes. “No es recomendable nunca, ni siquiera en manos expertas”, advierte con rotundidad la dermatóloga.

Uno de los mitos más extendidos en torno a esta práctica es la creencia de que el vello facial crece más fuerte o en mayor cantidad tras ser rasurado. Cano desmiente esta idea y aclara que la sensación de mayor grosor se debe a que el vello vuelve a crecer de forma uniforme, no a un aumento real de folículos. “Cortar el pelo no hace que aparezcan más folículos pilosos; es un mito”, afirma.

La confusión se acentúa al comparar el dermaplaning con otros métodos de exfoliación. Aunque suele presentarse como una técnica exfoliante, su funcionamiento dista mucho de los procedimientos avalados por la dermatología.

A diferencia de la exfoliación química, que actúa disolviendo únicamente las células muertas, o de la exfoliación mecánica, que elimina restos ya desprendidos sin dañar la piel sana, el dermaplaning implica un afeitado directo que puede erosionar las capas más superficiales del tejido cutáneo.

El auge de modas virales como esta pone de relieve el desafío que supone la desinformación en redes sociales. La rapidez con la que se difunden prácticas sin base científica puede llevar a minimizar riesgos reales para la salud de la piel, un órgano que cumple funciones esenciales más allá de la estética.

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