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Delcy Rodríguez y el reto de liderar Venezuela entre amenazas de EE.UU.

  • Según la Constitución venezolana, en caso de ausencia del presidente, es el vicepresidente quien asume el cargo

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció la captura de Maduro como un secuestro.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció la captura de Maduro como un secuestro.

Muchos de los que sintonizaron la conferencia de prensa del presidente estadounidense Donald Trump el sábado esperaban probablemente escuchar detalles dramáticos sobre cómo las fuerzas estadounidenses capturaron al líder venezolano, Nicolás Maduro, en una redada realizada antes del amanecer.

Pero podría decirse que el momento más sorprendente se produjo cuando Trump anunció que, ahora que Maduro estaba bajo custodia, Estados Unidos "dirigiría" Venezuela "hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata".

En otro giro inesperado, añadió que el secretario de Estado, Marco Rubio, había estado hablando con la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, quien, según él, estaba "básicamente dispuesta a hacer lo que creemos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande".

Sin embargo en un principio, Rodríguez, que asumirá la presidencia interina de Venezuela este lunes, no se mostró muy cooperativa en su propia conferencia de prensa posterior, en la que denunció la detención de Maduro como un secuestro y subrayó que Venezuela no se convertiría en una colonia.

"Lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie", aseguró en una alocución en cadena nacional de radio y televisión.

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Tras llamar a sus compatriotas a salir en defensa de su país, Rodríguez afirmó: "en Venezuela solo hay un presidente, que se llama Nicolás Maduro Moros".

Sin embargo, el tono de Rodríguez cambió radicalmente el domingo, cuando publicó por la noche un mensaje conciliador hacia EE.UU. y Donald Trump luego de encabezar su primer consejo de ministros.

"Venezuela reafirma su vocación de paz y de convivencia pacífica. Nuestro país aspira a vivir sin amenazas externas, en un entorno de respeto y cooperación internacional", dice el mensaje publicado en su cuenta de Instagram.

"Consideramos prioritario avanzar hacia un relacionamiento internacional equilibrado y respetuoso entre EE.UU. y Venezuela, y entre Venezuela y los países de la región, basado en la igualdad soberana y la no injerencia", añade, en un lenguaje que podría considerarse tibio en comparación con la tradicional retórica chavista.

Sus palabras llegan poco después de que Trump le dirigiera un mensaje en tono amenazador, durante una entrevista que el presidente estadounidense hizo con la revista The Atlantic.

Allí Trump dejó claro que si Rodríguez "no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de [Nicolás] Maduro".

Ante este cruce de mensajes contradictorios, muchos se preguntan quién está ahora al mando en Venezuela.

El tono del mensaje de Trump para Daisy Rodríguez en la entrevista con The Atlantic fue amenazante.

¿Quién está a cargo?

Según la Constitución venezolana, en caso de ausencia del presidente, es el vicepresidente quien asume el cargo.

Así pues, a primera vista, la decisión del Tribunal Supremo de Venezuela de que Delcy Rodríguez sea la presidenta en funciones del país parece un paso lógico.

Pero la mayoría de los observadores de Venezuela esperaban que las consecuencias inmediatas de una intervención estadounidense fueran diferentes.

Estados Unidos, al igual que muchos otros países, no reconoció a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela, tras denunciar que las elecciones de 2024 habían sido amañadas.

Maduro fue declarado presidente por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, un organismo dominado por partidarios del gobierno.

Estados Unidos, como muchos otros países, no reconoció a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela, tras denunciar que las elecciones de 2024 habían sido amañadas.

Sin embargo, el CNE nunca presentó el recuento detallado de los votos para respaldar su afirmación, y las copias de los recuentos recopiladas por la oposición y revisadas por el Centro Carter sugerían que el candidato opositor, Edmundo González, había ganado por una mayoría aplastante.

En vista de ello, EE.UU. y decenas de otros países reconocieron a González como presidente electo.

González, un exdiplomático poco conocido, contaba con el respaldo de la popular líder de la oposición María Corina Machado, a quien sustituyó en las elecciones después de que las autoridades del gobierno de Maduro le prohibieran presentarse.

Después de que las fuerzas de seguridad reprimieran a la oposición tras las elecciones, González se exilió en España y Machado se escondió en Venezuela.

Durante los últimos 18 meses, ellos han estado instando a Maduro a que renunciara y presionando para obtener apoyo internacional para su causa, especialmente de EE.UU.

La imagen de Machado se vio apuntalada cuando le otorgaron el Premio Nobel de la Paz por "su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia" en Venezuela.

Tras la publicidad y el reconocimiento que recibió tras emprender un arriesgado viaje desde su escondite en Venezuela a Oslo para recoger el premio, muchos dieron por hecho que cualquier escenario post-Maduro la vería regresar a su país natal para tomar las riendas del poder junto con Edmundo González.

La misma Machado publicó una carta en las redes sociales tras la captura de Maduro en la que declaraba que "ha llegado la hora de la libertad".

"Hoy estamos listos para hacer cumplir nuestro mandato y tomar el poder", escribió.

La imagen de Machado se vio apuntalada cuando le otorgaron el Premio Nobel de la Paz por "su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia" en Venezuela.

Pero el presidente estadounidense sorprendió a los periodistas al declarar que Machado no contaba con el "apoyo ni el respeto" necesarios para liderar el país.

Trump afirmó que su equipo no había hablado con Machado tras los ataques estadounidenses, pero que Marco Rubio sí había hablado con Delcy Rodríguez.

La siguiente observación de Trump podría dar la respuesta a por qué la administración Trump es ahora la fiel lugarteniente de Maduro, al menos por ahora.

Trump citó a Rodríguez diciendo "haremos lo que usted quiera", y añadió "ella realmente no tiene otra opción".

Apoyo interno

Dado que el círculo íntimo de Maduro parece seguir en el poder en Venezuela, es posible que los funcionarios estadounidenses hayan considerado que la transición más fluida se lograría si alguien del gobierno actual asumiera el poder.

"Ellos creen que pueden establecer un acuerdo similar a una tutela, en lugar de intervenir sobre el terreno y hacerse cargo de las operaciones cotidianas del país", afirmó Mara Rudman, exfuncionaria de alto rango en materia de seguridad nacional que trabajó en los gobiernos de Clinton y Obama.

Rudman describió este enfoque como algo sin precedentes en la era moderna.

En su conferencia de prensa, Trump afirmó que EE.UU. estaba "dispuesto a lanzar un segundo ataque mucho mayor si fuera necesario", lo que parece explicar por qué cree que Delcy Rodríguez no tiene más remedio que cumplir las órdenes de EE.UU.

El hecho de que Rodríguez fuera vista rodeada por algunos de los hombres más poderosos del círculo íntimo de Maduro horas después de que el presidente fuera arrestado y trasladado fuera del país parece sugerir que ella también se ha ganado su apoyo.

Delcy Rodríguez aparecía frecuentemente en eventos junto a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

A su lado se encontraban su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, el secretario de la República para la Defensa, Seguridad y Soberanía Nacional, Diosdado Cabello, el secretario de la República para la Defensa, Seguridad y Soberanía Nacional, Vladimir Padrino, y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Domingo Hernández Lárez, entre otros.

Esto habrá complacido a los funcionarios estadounidenses preocupados por que la captura de Maduro pudiera dar lugar a una batalla por el control entre su círculo más cercano que pudiera desestabilizar el país.

Pero el mensaje inicial de Delcy Rodríguez para EE.UU., que mencionamos en el comienzo, habría resultado menos agradable para los oídos estadounidenses.

"Nunca más seremos una colonia de ningún imperio", insistió, prometiendo "defender" a Venezuela.

Aunque ciertamente no parecía la persona que Trump había descrito como "dispuesta a cumplir los deseos de EE.UU.", se ha especulado con que podría haber adoptado un tono nacionalista para mantener a los partidarios más leales de Maduro a su lado.

Y, como se dijo, su tono fue mucho más conciliador un día después.

Cuando se le preguntó a Marco Rubio sobre el apoyo de Trump a Rodríguez y sus declaraciones, Rubio dijo el domingo a la cadena CBS que EE.UU. haría una evaluación basada en sus acciones, no en sus palabras.

"¿Sé qué decisiones va a tomar la gente? No", añadió, dando a entender aparentemente que no estaba tan seguro como Trump de la voluntad de Rodríguez de colaborar con EE.UU.

En lo que se mostró inflexible fue en la disposición de EE.UU. a presionar al gobierno interino de Rodríguez.

"Lo que sí sé es que, si no toman las decisiones correctas, EE.UU. mantendrá múltiples palancas de influencia para garantizar la protección de nuestros intereses, y eso incluye la cuarentena petrolera que está en vigor, entre otras cosas", afirmó.

"El gobierno surgirá tras un periodo de transición y unas elecciones reales, que no han tenido", señaló Rubio.

En una entrevista con ABC, Rubio también pareció sugerir que deberían celebrarse nuevas elecciones en Venezuela.

"El gobierno surgirá tras un periodo de transición y unas elecciones reales, que no han tenido".

Rubio también apeló al "realismo", dando a entender que unas nuevas elecciones llevarían tiempo: "Todo el mundo se pregunta: ¿por qué, 24 horas después de la detención de Nicolás Maduro, no hay elecciones previstas para mañana? Eso es absurdo".

John Bolton, que trabajó en planes para destituir al presidente de Venezuela cuando era asesor de seguridad nacional en el primer mandato de Trump, acogió con satisfacción la operación militar estadounidense y la captura de Maduro.

Sin embargo, el destacado crítico de Trump declaró a la BBC que era poco probable que Rodríguez se doblegara ante EE.UU., sobre todo porque el régimen seguía contando con el respaldo de China, Rusia y Cuba.

"Lo más racional en este caso es derrocar lo que queda del régimen de Maduro y poner a la oposición en el poder hasta que se celebren elecciones libres y justas. Cuentan con personas capaces de dirigir un gobierno interino mientras se organizan las elecciones".

Sin duda, hablar de nuevas elecciones decepcionará no solo a María Corina Machado y Edmundo González, sino también a muchos de los venezolanos que votaron por ellos y que se han mostrado inflexibles en su deseo de que se respeten esos votos.

La oposición lleva mucho tiempo insistiendo en que no es posible celebrar elecciones libres y justas mientras las instituciones clave que participan en su organización estén repletas de partidarios de Maduro. La reforma de esos organismos llevará tiempo.

Por lo tanto, a corto plazo, parece probable que Venezuela sea gobernada por Delcy Rodríguez y el círculo íntimo de Maduro, siempre y cuando cumplan las expectativas de la administración Trump.

La duración de esta situación dependerá de si Rodríguez es capaz de encontrar un término medio entre satisfacer las peticiones de Trump y los intereses de la base de Maduro.

Es posible que pronto se encuentre entre la espada y la pared.

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BBC MUNDO

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