¿Debilidad o fortaleza?
Se armó el "juidero" de jugadores dominicanos hacia el béisbol oriental: Japón, Corea, Taiwán.
Ya antes había llegado la fatiga extrema que los equipos de Estados Unidos la manejan a su manera.
También están las prohibiciones a los jugadores que son proyectados (prospectos) como futuras estrellas.
Ah, cuando necesitan que un jugador aprenda o corrija fallas, nada mejor que la Liga Dominicana. ¿Eh, Carlos Santana?
Yamaico Navarro, Jairo Asencio, Anderson Hernández, Héctor Luna, Alexis Gómez, entre otros, dejan sus equipos.
Cierto, la pelota dominicana por ahora no tiene como evitar esas fugas y al Licey lo dejaron solo en la protesta pública.
Aquí un jugador viola un contrato sin consecuencias y los propios equipos se niegan a impedirle que busque mejoría económica.
No importa la etapa del torneo local, hay mil maneras de justificar el abandono de un jugador y eso se traduce en “debilidad”.
¿La fortaleza? Que por más esfuerzos que hacen algunos por destruir la pelota dominicana, se mantiene con buen nivel de calidad.
La pelota hay que preservarla, aún con sus debilidades, es el principal patrimonio social, recreativo y económico de los dominicanos.
