El refrán del siglo XVI refiere que extraños nos sacarán de nuestra casa, pero excepcionalmente también sirve para resaltar que casi nadie es profeta en su tierra y que algunos reconocimientos llegan por boca de extranjeros.
La oposición rehúsa apreciar que el presidente Abinader se empeña en combatir la aparentemente imparable y secular corrupción, con oportunos sometimientos judiciales y revisión de controles internos. Quienes han estado cerca del jefe del Estado conocen su profunda indignación ante casos como el de Senasa, otras traiciones a su confianza y baldones que afean su gestión.
Por eso me alegró ver que el jefe de la DEA en el Caribe, Michael Miranda, elogió el miércoles la determinación del presidente Abinader para “combatir la corrupción en todas sus manifestaciones y a cualquier nivel”. El alto funcionario estadounidense destacó el inequívoco respaldo del Gobierno a las operaciones conjuntas de interdicción contra el narcotráfico, el lavado de activos y la criminalidad organizada transnacional.
Al visitar al presidente de la DNCD, vicealmirante José Manuel Cabrera Ulloa, el agente especial Miranda resaltó que los esfuerzos dominicanos son fundamentales para apuntalar el Estado de derecho, la transparencia y eficacia de las acciones contra el crimen organizado y la corrupción.
Miranda también reconoció el espíritu de cooperación de República Dominicana para investigar, arrestar y desarticular a organizaciones criminales regionales, incluyendo las ligadas al tráfico y distribución de drogas sintéticas como el fentanilo. La oposición inventará más descalificaciones, pero esa mezquindad partidista no borra la relevancia de tantos oportunos y merecidos piropos de parte de Estados Unidos.