Miércoles, 21 de agosto, 2019 | 2:56 am

Cuquín Victoria cree el humor que se hace hoy es un tanto superficial

Padrino. Su mentor fue Milton Peláez, quien lo llevó a la radio, luego a la televisión y de ahí al estrellato. Personaje. Hacer el papel de Joaquín Balaguer fue su caracterización por excelencia.

Cuquín Victoria  es un humorista, ingeniero y actor  que sigue activo en los grandes eventos de humor de aquí. Elieser Tapia
Cuquín Victoria es un humorista, ingeniero y actor que sigue activo en los grandes eventos de humor de aquí. Elieser Tapia


SANTO DOMINGO.-“A muchos lugares donde voy la gente me dice: Cuquín, hazme un chiste, y yo le respondo: ese es mi trabajo. Y si yo fuera ginecólogo, qué tú me dijeras”.

De esta manera se inició una amena e hilarante conversación con el humorista Cuquín Victoria en los Coloquios de EL DÍA.

El famoso humorista dominicano dijo que el humor que se está consumiendo en este momento es un poco más superficial, que se hace con el único objetivo de hacer reír a la gente, lo que obedece a que este arte ha cambiado como lo ha hecho la sociedad.

Entiende que a lo mejor a muchos de sus protagonistas les hace falta información para entrar al humor político y social.

Generación

Sin embargo, reconoció que una buena parte de los humoristas que están en ese oficio ahora son tan buenos como lo fueron ellos, pero en época diferente, y están haciendo su trabajo con la juventud, llevándole los que ellos entienden que puede conectar con esta nueva generación.

“El humor siempre ha servido como un correctivo social, tanto en la política como en la conducta de la gente, y para eso hay que tener cierta información y criterio de cómo hacerlo.

El humor que se está haciendo ahora es un poquito más superficial, solo con el propósito es hacer reír, y nada más”, expresó el comediante y actor.

El humor con trasfondo político era escrito mayormente por Milton Peláez y Huchy Lora, quienes estaban más al día con lo que estaba pasando en el momento.

La esquina imaginaria

Sobre la famosa “Esquina imaginaria”, donde todos pasaban con personajes diferentes, muchas veces creados en ese mismo instante, indicó que surgió porque una vez faltó una orquesta, y Papito, el coordinador, les comentó que la orquesta de turno no había llegado y que se inventaran algo.

Cada uno se fue al camerino a construir un personaje. Freddy era quien entrevistaba, y como nada estaba coordinado, él no sabía con qué saldrían los humoristas y eso le causaba una risa tan grande que luego todos se propusieron como meta hacerlo reír.

“Freddy no sabía quién iba a salir y por eso cuando nos veía no aguantaba la risa. Era una calle y tuvimos que hacer un parque y poner un banco para que él se sentara y nosotros gozábamos más viendo a Freddy riéndose que con otras cosas”, expresó.

No al retiro

Algo en que Cuquín Victoria nunca ha pensado es en el retiro y colgar todos sus personajes. Lo atribuye que a que el trabajo que hace, en lugar de aburrirlo, lo divierte, y mientras no sea por obligación seguirá en los escenarios haciendo lo que sabe.

“Todos los días hay que comer, entonces siempre hay que trabajar. Además, yo me divierto mucho haciendo mi trabajo y eso para mí es uno de los mejores momentos de mi vida”, dijo en tono jocoso el humorista.

Guerra de las papeletas

En 1985 el empresario Leonel Almonte se propuso conquistar a los artistas, presentadores y humoristas dominicanos, dando como resultado el surgimiento del programa Sabroshow.

Los primeros en ser conquistados fueron Milton Peláez, July Carlo, Felipe Polanco y Roberto Salcedo.

A ese proyecto ambicioso de Almonte se le llamó “La guerra de las papeletas”, por la cantidad de dinero que había envuelta para quienes aceptaban su oferta.

“Milton me llamó un día y me dijo. Leonel Almonte quiere hablar contigo, al menos escúchalo. Yo fui un día a su oficina y cuando me dijo la oferta, que era cinco veces lo yo ganaba en el Show del Mediodía y un BMW del año, ese día me fui a donde don Manolo Quiroz y le dije: Mire, yo no me quiero ir, pero me están ofreciendo esto y aquello.

Manolo, con su paciencia, se queda mirando el techo y me dice: Pollo, así era que él nos decía a todos, pregúntale a Leonel si él no quiere un director de lo que sea para yo irme”, recordó con alegría Cuquín.


Muertes

El primer gran dolor de este quipo de humoristas fue la muerte de Julio César Matías (Pololo), quien falleció el 31 de diciembre de 1986, de un accidente cerebro vascular (ACV).

Luego la de Milton Peláez, su mentor, quien lo introdujo al mundo del arte desde muy joven, caminando con él en casi todos los proyectos, y al ser una muerte tan trágica, le chocó bastante y reponerse de ello le tiempo un gran tiempo.

También sufrió las de Freddy Beras Goico y Yaqui Núñez del Risco, de quienes aprendió mucha cultura, pero quienes eran como parte de su familia, aunque él sabía el desenlace que traerían esas enfermedades.

Otros decesos que lo apenaron fueron los de Luisito Martí y María Rosa Almánzar, todos del cuadro de comedia de El Show del Mediodía, entre otros.

Nuevos proyectos

En la primera película que participó fue en “El crimen del penalista”, en 1979, una producción venezolana, en la que hizo de fiscal. Luego en “Cuatro hombres y un ataúd”, seguida de “Para vivir o morir”, “Negocios son negocios”, “Yuniol”, “Mi novia está de madre”, “Playball”, “Megadiva” y “3 al rescate”, entre otras.

Nuevo año

—1— Proyectos
El año le entró con buen pie, ya que tiene en carpeta participar en varias películas, una de ellas extranjera.
—2— Propuesta
A Cuquín nunca le ha interesado participar en la política y una de las propuestas que tuvo fue acompañar al presidente Balaguer en su vehículo, encarnando su personaje, pero le dio temor y lo rechazó.