Cuando se elaboran las proyecciones económicas esto implica hacer un pronóstico de múltiples variables económicas que se sustentan en un firme análisis macroeconómico cimentado en la información estadística del sector real, fiscal, balanza de pagos e internacional. Y ha de ser así ya que las proyecciones económicas son trascendentales para anticipar posibles escenarios financieros, mitigar riesgos y tomar decisiones estratégicas basadas tanto a nivel nacional como empresarial.
Las proyecciones económicas también tienen la virtud de que permiten planificar flujos de efectivo, gestionar recursos eficientes, atraer inversores y adecuarse a cambios e innovación del mercado, asegurando un crecimiento economico sostenible. En tal sentido, el gobierno y los inversionistas están obligados a tratar de anticiparse a los acontecimientos para estar mucho mejor preparados, para evitar decisiones económicas y financieras malas, asi como para formular y ajustar su estrategia en función de lo que ocurre en el entorno, lo que por lo general marca la diferencia entre el éxito y el fracaso de la actividad económica y las inversiones.
Al reflexionar sobre las proyecciones económicas, considerando los criterios de Peter Drucker (1999, la sociedad postcapitalista), se debe entender que las proyecciones procuran tratar de predecir el futuro, lo cual es tan dificultoso como manejar de noche en un camino sin pavimentar, sin luces y viendo por la ventanilla trasera. Interpretando las reflexiones de Drucker se puede sostener con firmeza que las proyecciones no son realidades, por tanto, no se debe tratar como algo similar y que las autoridades económicas no cometan el grave desliz pasando la mitad del tiempo haciendo pronósticos, y el resto de la otra mitad explicando por qué no se cumplieron, como suele ocurrir.
Al tratar de hacer proyecciones económicas y predecir la evolución de las principales variables de la economía resulta ser algo muy complejo y, por lo general, inexacto, dado que siempre habrá factores sorpresas inesperadas, o eventos imprevistos. Y es que los eventos en los que se abordan las perspectivas económicas frecuentemente se concentran en las variables más notables para la economía, como son el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio, ya que estas son las que perturban de una forma u otra a las empresas y hogares de un país.
Bajo el enfoque planteado, es que se debe tener el mayor cuidado posible de hacer proyecciones con un escenario forrado de optimismo y poner de lado los eventos potenciales y de alta vulnerabilidad que podrían incidir de manera directa en la actividad económica. Pues los agentes económicos, asi como los inversionistas, pueden interpretar y hacerse expectativas económicas bastante favorable e intuitiva, lo cual lo puede conducir a una decepción brutal e incrementar la desconfianza en la política económica que se implemente.
Si se consideran los criterios expuestos y se aplican a la dinámica de la economia dominicana, sale a relucir que las proyecciones económicas de los últimos cuatro años han sido muy apartadas de los resultados de cierre de años con alto grado desalentadores e insatisfactorios. Asi el año 2025 fue proyectado con un 4.7% y el resultado final fue de un anémico 2.1%, lo que significa que el 2026 entra con ese lastre, sin embargo, las proyecciones de crecimiento del PIB oscilarían entre 3,6% y 4,5%, lo que equivale a duplicar el desempeño del año 2025, pero de no lograr el mismo el factor confianza será determinante en el devenir inmediato.
En las proyecciones económicas se debe marcar una diferencia muy evidente entre los deseos y lo objetivamente alcanzable en la realidad, razón por la cual los modelos de proyección hay que calibrarlo de manera cautelosa, razonable y ponderable. Y es que para el primer semestre del 2026 el Banco Central carece de espacio para poner en marcha estímulos monetarios orientados a incidir en un incremento de la actividad económica que contribuya con un mayor crecimiento economico, en virtud de que esta entidad está obligada a evitar que los niveles de inflacion continúen superando el limite superior de la meta de inflacion, por tanto, los estímulos monetarios estarán en una fase pasiva y en nada podrán contribuir con esa aspiración del crecimiento deseado del PIB, en virtud de esas enérgicas limitaciones.