Cuba responde
Dice el halcón de Marco Rubio que espera tener sus propios informes para hablar sobre el frustrado intento de incursión a territorio cubano de los diez mercenarios interceptados por las autoridades de la isla.
Pero ¿qué podría decir este señor, cuando es él uno de los que con su discurso y sus acciones siembra el odio, estimula la voluntad de agresión y arma las manos de provocadores, mercenarios y terroristas que, establecidos abiertamente en el sur de la Florida, están siempre listos para el ataque armado contra Cuba?
El gobierno de Trump y Marco Rubio, como en los mejores tiempos de la piratería, ataca y hunde embarcaciones en mares extraños, mata a sus ocupantes y coloca al mundo ante los hechos consumados.
Cuba no ataca, sino que se defiende, ha dicho con mucha propiedad su presidente Miguel Díaz Canel. Eso precisamente acaba de ocurrir.
Cuba enfrentó a unos invasores, en los límites de sus aguas territoriales, el abundante material incautado es más que demostrativo de las actividades que planeaban los invasores.
Estos sabían por experiencias anteriores, desde los tiempos de playa Girón, a los riesgos que se exponían, sabían que la legislación cubana incluye la pena de muerte para ese tipo de atentado, que aunque hace décadas no se aplica, está vigente con fines disuasivos más que otra cosa. Entonces, nadie puede hacerse el desentendido y tratar de sacarle el cuerpo a las consecuencias.
En territorio norteamericano, a la vista y el conocimiento de las autoridades, Marco Rubio incluido, se conspira y organizan agresiones como la que ahora nos ocupa contra la integridad y la soberanía del Estado cubano.
Y ante un enemigo que apela a la agresión, Cuba tiene derecho a la defensa.
Se espera que el mundo lo comprenda y respalde con firmeza al agredido.
