Cuando la fuerza de voluntad es capaz de vencer la discapacidad
Santo Domingo.- Una gran sonrisa refleja a simple vista lo feliz que se sienten al tener la oportunidad de ser tomados en cuenta por la sociedad. Saber que a pesar de su discapacidad se les ofrece una oportunidad es el motor que los mueve para poner empeño en hacer un trabajo eficiente, donde quede de manifiesto que ellos también pueden.
“Yo siento que me valoran, que soy útil, puedo hacer un trabajo como cualquier persona . Aquí me han dado la oportunidad de servir en algo. Disfruto lo que hago”.
Son las palabras de Ana Mirian Ceballos, de 19 años, con síndrome de Down, encargada tramitar la agenda de trabajo a los diferentes departamentos del Instituto Nacional de Agua Potable y Alcantarillados (Inapa) , la primera institución del Estado que ofrece la oportunidad a personas discapacitadas.
Solo falta una oportunidad
“Estos son como mis hijos, ellos solo necesitan una oportunidad, y en esta institución se la estamos ofreciendo. Es hermoso cuando tú llegas a la recepción y te recibe una de estas niñas con una sonrisa, eso te conmueve”, expresó
con satisfacción Alberto Holguín, director del Inapa.
Por el momento, la institución cuenta con 38 empleados con algún tipo de discapacidad, distribuidos en los distintos departamentos. Holguín aspira a que este proyecto incentive a las demás instituciones para que abran sus puertas a aquellas personas que muchas veces son discriminadas por la sociedad.
Querer es poder
“Alana Luisa Polanco, encargada de llevar y organizar la agenda del director, se desplaza a diario a su trabajo en su silla de ruedas.
“¿Quién dice que nosotros no podemos? Todo se puede lograr cuando hay entusiasmo para hacer lo que uno se proponga. Aquí nos tratan maravillosamente bien, nos hacen sentir importantes”, dijo.
Superando obstáculos
Para estas personas, la discapacidad no representa un obstáculo para cumplir sus metas. Se mueven por los pasillos del Inapa siempre con una sonrisa contagiosa que dice sin palabras que viven lo que hacen; para ellos la oportunidad que se les ha brindado es el motor que los mueve y los hace levantarse cada mañana.
“Con los ingresos que recibo por mi trabajo ayudo a mi abuelita, me puedo costear mis gastos, aquí me siento útil”, manifestó Gilberto Antonio, quien se desempeña como técnico de radio y comunicación.
“Me siento útil y valorado”
El común denominador entre todos los empleados discapacitados es “me siento útil y valorado”.
Esta puerta que se les ha abierto representa el trampolín que los encaminará a lograr sus sueños, como es el caso de Lina Martínez, una joven de baja estatura que se desempeña como secretaria en el departamento de Recepción de Documentos. Está a punto de concluir la licenciatura en Sistema.
“Voy a inscribir mi monográfico el próximo mes; esta oportunidad me ha servido para ensanchar mis metas. Luego de graduarme buscaré empleo en mi área, para seguir adelante”, señaló Martínez.
La edad de la mayoría de estos empleados oscila entre los 19 y 28 años, a excepción de Fernando de la Cruz, de 45 años, un no vidente encargado de la central de radio.
“Llevo 10 años trabajando aquí, y tengo cuatro hijos que mantener, hago el trabajo como cualquier persona normal”, dijo.
De igual forma José Martínez labora como portero y realiza su función con normalidad, a pesar de la falta de una de sus piernas.
Estos son solo algunos ejemplos de que la discapacidad no siempre representa un obstáculo invencible para ser productivo y útil en cualquier empresa o institución.
