Uno de los grandes sueños de todo emprendedor es lograr convertirse en empresario, y destacarse por el éxito, sea reputacional, nivel de ventas, calidad humana con sus colaboradores o posicionamiento en su mercado. Sin embargo, uno mira a su alrededor y entiende por qué el 54 % de nuestra fuerza laboral es informal y la formalidad constituye una minoría.
Lo primero que tiene que lidiar el empresario es con el anacrónico sistema de formalización el cual conlleva una burocratización que le ahoga en gastos y trámites oficiales. Es increíble en esta era digital y de acceso a la inteligencia artificial el que aun haya que utilizar tantos terceros en trámites legales y contables, amén de un sinnúmero de registros y actualizaciones periódicas, que en si constituyen un enorme esfuerzo de tiempo y dinero.
Lo segundo es tener que fajarse con un ámbito impositivo irracional donde su emprendimiento se constituye en financiador de un estado anacrónico e incapaz de devolver en inversiones y servicios de calidad sus tributos. Un Estado que le quita el 27 % de sus ganancias y ahora un aumento de otro 3 % por tres años para solventar una coyuntura de meses. Y ni hablar de otros tantos como el irracional impuesto de residuos solidos o los anticipos de impuestos sobre beneficios que sólo Dios sabe si los tendrá en el futuro.
En tercer lugar, se ve obligado a contratar colaboradores que pagándoles un salario nominal termina con costos anuales cercanos al 150 % de este salario. En adición, debe velar por el cumplimiento de unas leyes del área laboral desfasadas y alejadas de las necesidades y requerimientos del mercado laboral del siglo 21.
No hay que extrañarse que el 65 % de las mipymes operan en la informalidad y este porcentaje sigue una tendencia en aumento. El desarrollo de la micro y pequeña empresa que empiezan jóvenes y mayores por igual se ve constreñido por tantos limitantes, burocracia, costos, carga impositiva y camisa de fuerza laboral.
Ojalá todos estos candidatos presidenciales, nuevos y reciclados, nos detallen en sus planes de gobierno, si es que los tienen, qué medidas habrán de tomar para revertir esta tendencia hacia una mayor informalidad.