Crónica de otro asalto

Frederich E Berges
Frederich E Berges

Érase una vez un ciudadano, de contextura fuerte, edad madura, profesional por demás, que realizaba caminatas temprano en las mañanas, acompañado de su pequeña mascota doméstica, quien por segunda vez en menos de un año ha sido víctima de un asalto a mano armada, pero que en esta ocasión no pudo evadir las circunstancias, siendo así favorecido el asaltante.

Lo acontecido no difiere mucho de lo que ha venido sucediendo en los últimos años a cientos, sino miles de ciudadanos. En esta ocasión caminaba por la Av. Winston Churchill a eso de las 6:30 a. m. un domingo tranquilo, cuando entre Acrópolis y el Banco de Reservas se detiene un motorista con casco y campera de nylon, gritando: “arranca la cadena y tírala o te doy un balazo”.

La víctima se hizo el sordo, tonto, y siguió caminando, visualizando la posibilidad de alcanzar a 10 metros la esquina, cruzar y lograr que algún sereno del banco cercano hiciera presencia. Sin embargo el asaltante se devolvió por vía contraria y le interceptó en la esquina, revólver en mano y con la misma demanda. No quedó más que zafar la cadena que llevaba unos 40 años compañándole y tirársela al malhechor, quien arrancó en su motor verde sin placa por la calle, en sentido contrario.

Lección: no es que los ciudadanos salgan a la calle sin cadena, sin tenis, sin llaves o desnudos. Muy por el contrario, los ciudadanos no se pueden amedrentar y deberán seguir transitando por las calles, pero con aún más precaución.

Lo que sí se impone ya es que se instaure por fin la obligatoriedad de que todo motorista transite con placa, chaleco y casco con el número de su placa, y que nos dejemos de excusas para el bien del ciudadano que requiere de mayor tranquilidad que la que hoy en día se vive.