Seis años después de la pandemia, la crisis de salud mental a nivel mundial se incrementa de forma preocupante. Según el Ministerio de Salud Pública, nuestro país está ubicado entre los Estados donde las personas presentan mayores niveles de ansiedad.
Los suicidios se siguen incrementando y superan los 600 por año. Hay más suicidios que feminicidios. Ya Ágora se ha convertido en el lugar preferido para personas que deciden poner fin a su vida tronchando sus esperanzas y dejando en shock y en luto a sus familiares.
Los jóvenes de 18 a 34 años son los más afectados por los problemas de salud mental. Esta población, según el Mental State of the World 2024, presenta mayores incidencia (25% más que las generaciones adultas) en pensamientos no deseados, extraño y obsesivos, soledad, distanciamiento, dificultades de concentración y de interacción social y cooperación.
Esto es una constante a nivel global, salvo en África.
Vista esa realidad cobra sentido una revisión de los patrones de crianza y la influencia de las tecnologías de la información y la comunicación en los jóvenes y niños. Justamente la pandemia agudizó el encerramiento y el mayor uso de las TIC.
Pareciera que, con la Cuarta Revolución Industrial está emergiendo un ser humano más frágil mentalmente y más vulnerable a todo. Hay que analizar si estamos renunciando al rol educativo parental y se está cediendo el protagonismo de la información a redes sociales y a la industria del entretenimiento que favorecen el aislamiento infantojuvenil y la exposición a todo tipo de riesgos.
Es urgente que las disposiciones favorables a la salud mental anunciadas por el gobierno prioricen a los más jóvenes. La línea 811 de salud mental debe ser difundida ampliamente en las escuelas, universidades y en los centros comerciales y de entretenimiento.
Hay que recuperar lo bueno del pasado e integrarlo al presente. Tenemos que volver a apostar por la buenas conexiones familiares y comunitarias. Hay que contrarrestar la soledad de los jóvenes con la promoción del deporte, las redes de apoyo y el asociacionismo.
Hay que prevenir antes que lamentar como dice el refrán. Hay que promover una juventud sana en cuerpo, mente, alma y espíritu porque ella es la base del progreso y del desarrollo social de República Dominicana.