Crisis de pensamiento en nuestra sociedad

luis garcía
Periodista Luis García

Hasta hace poco más de una década en la sociedad, cuando las redes sociales no eran el gobierno, existían los espacios en los que las élites y ciertos estudiantes universitarios y profesionales filosofaban, soñaban acerca de las ideas, las certezas y las estructuras conceptuales que daban sentido a la realidad, como base para la construcción de una República Dominicana más justa, humana y solidaria.

La anterior no era la civilización del espectáculo de hoy que adelantaba Mario Vargas Llosa, en la que lo insustancial es noticia y la búsqueda de la verdad incontrovertible de los hechos resulta sumamente escasa. Los intrascendentes son convocados a los símbolos del poder, donde como en el mitológico olimpo el dios Zeus y su padre Cronos se peleaban, pero terminaban ambos triunfadores y dispuestos a transformar la tierra. Lo decepcionante es que las estructuras de poder validan a estos nuevos “íconos”, bajo el argumento de que el mundo ha cambiado.

Los que gobiernan y otros pretendientes del poder, al parecer, no se dan cuenta que lo que están validando es el surgimiento de una sociedad en la que pocos se preocupan por el cuidado de la honra de los demás; en la que cualquier ciudadano puede ser llevado al paredón moral. Los “hacedores” de opinión se encuentran por doquier; muchos de ellos no vacilan en dinamitar la moral de alguien, sólo para satisfacer las mochilas de odio que llevan en sus corazones o en base a una retribución económica.

“Vivre la vie comme une folie” es una expresión francesa que se refiere a la alocada forma de vivir, en la que el ser humano planifica poco, el tiempo no cuenta y el consumismo parece el norte a seguir de amplios segmentos poblacionales. Vivimos en automático, como robots, máquinas diseñadas para hacer cosas programadas, y de las cuales se quiere obtener determinados beneficios.

La sociedad dominicana camina hacia la agudización de una crisis de pensamiento, esto es el desmoronamiento de todo aquello que da sustento a la realidad; una ruptura radical que conduce al cuestionamiento de las bases mismas del conocimiento, la ética o de la propia existencia humana. Estamos renunciando a la verdad de las cosas.

Aquí hay que referir que, durante la primera mitad del siglo XX, los escritores británicos Aldous Huxley y George Orwell expresaron sus temores, con visiones hacia el porvenir, acerca de que la verdad resultara manipulada o cambiada en su esencia. Huxley lo hizo en su obra “Un mundo feliz”; y Orwell en la novela política de ficción “1984”. Ambos formulan serias críticas en ese sentido, que ameritan ser valoradas a la luz de lo que ocurre en la sociedad dominicana.

El pensamiento crítico resulta vital en toda sociedad, debido a su rol estelar en la promoción del desarrollo económico y social, en vista de que consiste en la herramienta cognitiva que, a través de la reflexión, posibilita la toma de decisiones utilizando el razonamiento lógico.

Desafortunadamente, la ausencia de una masa de pensamiento crítico se extiende a la casi generalidad de formación universitaria de República Dominicana. Forma parte de una especie de esquema diseñado para propiciar el analfabetismo funcional; figura que no es accidental, sino que apunta a una estrategia silenciosa para el control y manipulación de sociedades, especialmente aquellas en vía de desarrollo y geopolíticamente marcadamente dependientes.

Hay que ocuparse en superar esta crisis de pensamiento para que figuras que no pasan la prueba del buen ejemplo, sustituyan los espacios que, de manera natural, deberían ocupar los actores que sí inciden en la vida nacional.

Sobre el autor

Luis Garcia

Periodista, catedrático universitario.