José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Cuando piropeo el crecimiento, estabilidad y otras métricas admirables de este y anteriores gobiernos, me atribuyen incoherencia por criticar los subsidios indiscriminados que consumen parte considerable del presupuesto estatal.

¿Hay contradicción entre elogiar resultados positivos y opinar que serían mayores si se combate la pobreza creando riqueza, en vez de dar limosnas improductivas? En Estados Unidos, tras seis décadas y US$22,000,000,000,000.00 (22 trillones de dólares) gastados en ayudas sociales, la pobreza es igual que cuando gobernaba Lyndon Johnson: un 11 % de la población. El PIB subió de US$685,000 millones en 1964 (con crecimiento anual de 5.8 % e inflación de 1.3 % ese año) a US$33,000,000,000.00 millones (33 trillones) en 2026. En términos reales, ajustados los valores por la inflación, la economía estadounidense se multiplicó casi seis veces, pero la pobreza no disminuyó.

La ingeniería social estatal para dirigir la redistribución del ingreso no funciona. Cada peso de impuestos a actividades económicas que no se invierte para la producción de más bienes y servicios, perpetúa la pobreza. Ningún subsidio social genera nueva riqueza. La pobreza se vence creando empleos productivos en el sector privado, estimulando ahorros y formación de capital, respetando los derechos de propiedad y la libertad en los mercados.

Aquí hay menos pobres como porcentaje de la población que en 1964, pero la mayor pobreza extinguida es la de muchos políticos. ¡Mala cosa! Mientras no aprendamos la lección seguiremos repitiendo el curso…

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.