Convulsiones febriles: el riesgo de exceder la dosis de acetaminofén en niños
- A su juicio, las convulsiones febriles no causan daño cerebral ni aumentan el riesgo de muerte. Lo que sí representa un riesgo es la enfermedad que provoca el aumento de temperatura, especialmente si se trata de una infección grave.
Santo Domingo. – La desesperación y las malas noticias son el pan de cada día de las emergencias pediátricas, donde acuden niños con distintas afecciones, entre ellas, casos de convulsión febril.

El doctor Eliezer Jiménez Puello, presidente de la Sociedad Dominicana de Emergenciología (SODOEM), explicó que la convulsión por fiebre es un episodio en el que un niño pierde el control de sus movimientos, experimentando temblores, rigidez y pérdida del conocimiento durante unos minutos.
"Se produce porque algunos niños tienen un cerebro más sensible a los cambios rápidos de temperatura que ocurren durante un episodio de fiebre. No significa que tengan epilepsia ni que la fiebre les haya causado un daño en el cerebro", aseveró el galeno.
Este tipo de eventos, afirma, ocurre en los infantes entre los 6 meses y los 5 años de edad, especialmente entre los 12 y 18 meses.
Sin embargo, la fiebre no es el único factor que propicia una convulsión, aclaró el doctor, también inciden la predisposición genética, la edad del niño y algunas afecciones, sobre todo de origen viral.
“En muchos casos, la convulsión ocurre cuando la fiebre apenas está comenzando y los padres todavía no sabían que el niño tenía temperatura”, destacó.
Sobredosis por acetaminofén
Durante las afecciones de este tipo, los niveles de estrés aumentan en los progenitores y la angustia provoca que cada segundo se convierta en horas.
Precisamente, esta desesperación puede influir en la administración de las dosis de acetaminofén, que varía en función del peso del infante.
A pesar de que se trata de un medicamento seguro, la sobredosis de este antipirético puede causar intoxicación, advirtió el doctor, además de provocar daño hepático que, en algunos casos, pone en riesgo la vida.
Pero ese no es el único riesgo asociado a su uso.
En ocasiones, la solución al problema puede convertirse en su causa, como ocurre en la fiebre inducida por fármacos, donde el propio acetaminofén o paracetamol puede ser el responsable de mantener o provocar fiebre, en lugar de disminuirla.
“Es una condición muy rara, pero debe ser considerada por el médico cuando la fiebre persiste sin una explicación clara y se han descartado otras causas. Por ello, es importante evitar la automedicación y seguir siempre las indicaciones de un profesional de la salud”, recomendó el titular de SODOEM.
A su juicio, las convulsiones febriles no causan daño cerebral ni aumentan el riesgo de muerte. Lo que sí representa un riesgo es la enfermedad que provoca el aumento de temperatura, especialmente si se trata de una infección grave.
¿Qué no hacer durante una convulsión febril?
Durante un episodio de convulsión, no se recomienda introducir objetos en el interior de la boca del niño, como tampoco suministrar líquidos y alimentos sólidos.
Otra de las prácticas más comunes consiste en sujetar con fuerza o sacudir al infante, acciones que, según el médico, aumentan el riesgo de lesiones.
“Lo más importante es mantener la calma. Acueste al niño de lado sobre una superficie segura, retire los objetos con los que pueda golpearse, afloje la ropa alrededor del cuello y observe cuánto dura la convulsión”, aconsejó el versado en salud.
Aunque el episodio de convulsión haya pasado, Jiménez subrayó que el niño debe ser evaluado por un profesional de la salud para determinar la causa de la afección.
Mientras llega la atención médica, recomendó colocarlo de lado, en la denominada posición de recuperación, que contribuye a mantener la vía aérea despejada y disminuye el riesgo de que aspire saliva o vómito.
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