Continuidad valdesiana
Me escribe desde Miami el banquero de Iñigo Montoya: “Ojalá Abinader aproveche su mandato para aplicar buenas propuestas de cambios interesantes.
Esta crisis presenta oportunidades similares a las de fines de los ’80, cuando empresarios obligaron a Balaguer a realizar trascendentes reformas ante coyunturas impuestas por realidades mundiales. El turismo y las zonas francas suplantaron al azúcar.
La ola de emigración convirtió a las remesas en una estabilizadora fuente de dólares. La asistencia del FMI y otros organismos ayudó a crear fondos de pensiones, ahorro interno antes inexistente.
La reestructuración de la deuda externa tras ordenarse las finanzas atrajo inversiones extranjeras y permitió emisiones de bonos o acceso a mercados de capitales.
Hoy, pese a la corrupción y otras deficiencias que sacaron al PLD del poder, las bases fundamentales de la economía dominicana son tan diversas y resilientes, que el país lleva cinco meses de pandemia sin grandes conmociones sociales ni pasar hambre.
Pese a los augurios contrarios, el gabinete de Abinader hasta ahora ofrece esperanzas”. Ojalá deje fuera sus incordios.
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