En República Dominicana el cierre de un año suele vivirse con intensidad. Familias que se reencuentran, celebraciones cargadas de alegría, música, tradiciones y también silencios que pesan.
Diciembre no sólo marca el final del calendario, sino que remueve emociones profundas: balances personales, duelos no resueltos, preocupaciones económicas y expectativas para un futuro que muchos miran con esperanza, pero también con incertidumbre.
Ya en el 2026 resulta necesario detenernos y mirar más allá de las metas materiales. ¿Cómo está nuestra salud mental como individuos y como sociedad? Esta pregunta, aunque incómoda, es urgente y necesaria.

Salud mental
Durante los últimos años, el país ha enfrentado múltiples retos que impactan directamente el bienestar emocional de la población: presión económica, inseguridad, sobrecarga laboral, conflictos familiares, migración interna y externa, así como el uso excesivo de redes sociales que distorsionan expectativas y autoimagen.
A esto se suma una realidad aún presente: muchas personas continúan asociando la atención psicológica con debilidad, locura o fracaso personal. Esta creencia limita el acceso oportuno a la ayuda profesional y provoca que el sufrimiento emocional se acumule en silencio hasta explotar en forma de ansiedad, depresión, violencia intrafamiliar o enfermedades psicosomáticas.
Hablar de salud mental en República Dominicana ya no es una opción, es una necesidad social.
Cambiar el patrón
Cerrar ciclos en un país que vive “resolviendo”. El dominicano es resiliente por naturaleza. Aprende a “resolver”, a seguir adelante aun con cansancio emocional. Sin embargo, esa fortaleza también puede convertirse en una trampa cuando se normaliza el dolor, el estrés constante y la falta de descanso emocional.
Analizar y soltar
Cerrar el 2025 e iniciar un año nuevo implica revisar con honestidad:
• Las cargas emocionales acumuladas.
• Las pérdidas personales y colectivas.
• Las frustraciones económicas y laborales.
• Las relaciones que han afectado nuestra paz mental.
Debemos entender que cerrar ciclos no significa olvidar, sino reconocer lo vivido, validar lo sentido y soltar aquello que ya no nos permite avanzar.
Una oportunidad
El 2026 es una oportunidad para cambiar hábitos emocionales. El inicio de un nuevo año puede convertirse en un punto de inflexión si se aborda con conciencia psicológica. Algunos consejos prácticos para la población dominicana en este 2026 incluyen:
- Desnormalizar el agotamiento emocional: Vivir cansados, irritables o desmotivados no debe verse como algo ‘normal, ya que el cuerpo y la mente también pueden enfermarse.
- Fortalecer la comunicación familiar: Muchas crisis emocionales nacen en el silencio del hogar. Hablar, escuchar y pedir apoyo dentro de la familia, es un acto de prevención.
- Buscar ayuda profesional sin sentir culpa ni vergüenza: La terapia psicológica y psiquiátrica no es sólo para momentos extremos. Es una herramienta de crecimiento y autocuidado.
- Cuidar la salud mental de niños y adolescentes: El aumento de ansiedad, conductas disruptivas y depresión en jóvenes dominicanos exige atención temprana y acompañamiento adecuado.
- Equilibrar trabajo, descanso y vida personal: El exceso de trabajo y la presión económica no deben justificar el abandono del bienestar emocional.El compromiso
Para avanzar se requiere un compromiso individual y colectivo.
Debemos entender que el año 2026 no traerá soluciones mágicas, pero sí puede marcar un cambio de actitud.
La salud mental no depende sólo de políticas públicas o instituciones; empieza en cada hogar, en cada conversación honesta y en cada decisión de pedir ayuda a tiempo.
Como país, necesitamos aprender a cuidarnos más allá de lo material.
Se requiere invertir en la salud mental, pues al hacerlo se invierte en familias más sanas, comunidades más seguras y una sociedad más empática.En este cierre de ciclo, el verdadero reto es convertir la conciencia en acción, porque hablar de salud mental debe dejar de ser un tabú para transformarse en una práctica cotidiana de cuidado, escucha y acompañamiento. Sólo así podremos construir un 2026 con relaciones más humanas, entornos más comprensivos y decisiones que prioricen el bienestar emocional.
La autora es Psicóloga Clínica, Terapeuta Familiar y de Pareja y CEO del Centro de Psicología Avanzada Calma Alma.
Mensajes
—1— Compromiso
Que este nuevo año nos encuentre más conscientes, menos duros con nosotros mismos y más comprometidos con nuestro bienestar emocional.
—2—Bienestar
Una República Dominicana emocionalmente sana es un país con mayor esperanza y futuro.
Etiquetas
Andrea Belen
Psicóloga Clínica, Terapeuta Familiar Sistemática y Terapeuta Sexual y de Pareja, Directora del Centro Calma Alma